| Sumario: | Lo ocurrido entre fines de los noventa y comienzos de este siglo debe ser uno de los momentos más interesantes del cine reciente: la explosión de un cine asiático radical y contemplativo estaba teniendo lugar en los más importantes festivales del cine del mundo y, en particular, en Cannes. Dos cronistas cinematográficos de Argentina, venidos de una pequeña pero prestigiosa revista llamada El Amante, fueron testigos presenciales de ese momento, casi por casualidad. Llegaron un día de mayo de 1997, sin siquiera tener una credencial y fueron por última vez en el 2005. El relato que hacen Quintín y Flavia de la Fuente en forma de diario es un testimonio, pero también uno de los textos de crítica más inspirados y frescos que se haya escrito en español en los últimos años.
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