| Notas: | El suelo constituye el principal activo de cada ciudad y de la nacin̤ en su conjunto. Durante la mayor parte de la historia de Mx̌ico se ha convertido, incluso, en la ms̀ importante fuente de trabajo y de riqueza, tanto que su administracin̤ y apropiacin̤ ha sido –y lo es todava̕– condicin̤ esencial para promover la estabilidad social y el desarrollo econm̤ico. En un pas̕ que se ha transformado en el lapso de pocas dčadas de rural a eminentemente urbano, la disponibilidad de suelo apto es crucial. Documentos oficiales establecen que cada aǫ se requiere incorporar cerca de 28 000 hectr̀eas para soportar el crecimiento urbano del pas̕, 60 por ciento de las cuales deberǹ destinarse a uso habitacional y el restante 40 por ciento a otros usos y al equipamiento de las ciudades. Lo primero que se debe constatar es que no existe ningn︢ indicador –oficial o no– acerca de lo que ha ocurrido con este fenm̤eno: no conocemos con precisin̤ en cuǹtas hectr̀eas han crecido nuestras ciudades durante los l︢timos aǫs ni para qu ̌usos ha sido destinado ese suelo, aunque lo podemos estimar. Lo segundo que se debe constatar es que estos procesos de ocupacin̤ y aprovechamiento del suelo con fines urbanos estǹ fuertemente condicionados por la disponibilidad del mismo para los diferentes grupos sociales del pas̕, particularmente para la poblacin̤ de menores ingresos, que es la mayora̕. La demanda de suelo siempre generar ̀su propia oferta, aunque šta se encuentre en las peores condiciones fs̕icas y espaciales. Los costos econm̤icos y sociales de estos procesos no han sido cuantificados con precisin̤, pero se supone que son de dimensiones muy significativas. En el presente estudio producto de la colaboracin̤ entre la Sedesol a travš de la Subsecretara̕ de Desarrollo Urbano y la Universidad Autn̤oma Metropolitana a travš del Programa Universitario de Estudios Metropolitanos, se pretende aportar elementos necesarios para definir una nueva estrategia de atencin̤ al suelo urbano que establezca una polt̕ica clara y precisa de generacin̤ de oferta al alcance de los distintos segmentos del mercado, congruente con las polt̕icas de desarrollo urbano de cada una de las ciudades mexicanas. Se considera que el desarrollo urbano no debe ser regulado por el mercado inmobiliario ni por los procesos irregulares de ocupacin̤ y aprovechamiento del suelo; por el contrario, el desarrollo urbano debe prevenir la existencia de estos procesos irregulares, y regular la expansin̤ territorial del mercado inmobiliario. |