| Notas: | La autoflagelacin̤ es la mala conciencia de la pasividad, y no es fc̀il superarla en un contexto en el que la pasividad es impuesta. Sin embargo, el reconocimiento pleno de la fuerza avasalladora de las circunstancias no puede paralizar la lucha por la bs︢queda de alternativas dignas. Se pretende mostrar, a lo largo del libro, que ese imaginario de Europa corresponde cada vez menos a la realidad; que los partidarios de gobierno nacional -de derecha y de izquierda- y las instancias de gobierno europeo se dejaron capturar por la voracidad del neoliberalismo y de su arma de destruccin̤ masiva, el capital financiero, la forma de capital ms̀ hostil a la voluntad democrt̀ica. |