| Notas: | La polt̕ica criminal contemporǹea se conforma de una base dogmt̀ica que en gran parte se consolida con el pensamiento cls̀ico y que, pese a todo, conserva su vigencia en los sistemas de represin̤ penal. Pero tambiň envuelve paradojas y contradicciones, porque no es poco comn︢ que muestre ciertas anomala̕s que entran en pugna con los esquemas garantistas y que sobre todo se emplean para hacer frente a sectores delictivos especialmente graves. Seguramente es cierto que el hecho de que estos rasgos de extralimitacin̤ se detecten con nitidez tiene que ver con nuestra evolucin̤ en materia de derechos y de libertades fundamentales. En efecto, el Derecho penal, antes que un elemento de vindicacin̤, debe ser concebido como un muro impenetrable de la polt̕ica criminal. Este camino sin retorno hacia la mn̕ima intervencin̤, como ha ocurrido en el contexto latinoamericano, ya fue iniciado por los mexicanos desde hace algn︢ tiempo. |