| Sumario: | Un París sólo leído pero, hasta entonces, nunca visitado por su autor y una discusión de café con polémica posterior: el origen de La Bohème, ópera que se convertiría poco después de su estreno en el Teatro Regio turinés, el 1 de febrero de 1896, bajo la dirección de Arturo Toscanini, en una de las favoritas del público, en una de esas contadas composiciones líricas que, como Carmen o La Traviata, entusiasma incluso a los espectadores más impermeables a las inagotables bellezas del género, es también participe de esa agitada atmósfera de folletín a la que debe su gestación.
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