| Sumario: | La fuerza de (El Cazador Furtivo) radica ante todo en la de su sincretismo, en su prodigioso ensamblaje de elementos diferentes. Junto a la existencia determinante de rasgos netamente alemanes y de pioneras características románticas, la fusión con la naturaleza, el misterioso más allá, las tentaciones de lo siniestro, tampoco dejaremos de encontrar cierto espíritu clásico en la claridad formal o en la contención de los recursos (que en siglo XX suscitará un acusado interés por parte de Stravinski). O, además, lo que podría llamar más la tención, estilística tomadas de la ópera francesa e incluso de la italiana.
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