| Sumario: | Se hace un recorrido por el espacio de una intimidad maldita, contextualizada en un continuo desplazamiento entre pasado y presente. Se introduce el relato a partir de una mirada que identifica geografías urbanas y habitantes oscuros que se apropian de la ciudad, contraviniendo, a su modo, las fronteras que pretenden ocultarlos o simplemente eliminarlos. Los espacios en que se desarrollan estas fronteras están construidas simbólicamente en los derrumbes y ruinas de la calle, la casa y el paisaje chileno, por medio de la habladuría mujeril, cercado en los tiempos aciagos entre la dictadura y el mercado.
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