| Sumario: | A mediados de la década de 1840 un testigo excepcional, Domingo Faustino Sarmiento, señaló los primeros indicios del crecimiento de Santiago, su relación con las migraciones rurales y la fromación de un amplio sector de "rotos rasos". En las décadas siguientes las implicaciones sociales de este crecimiento fueron imponiéndose en la conciencia de la elite santiaguina. En el caso de los patrones, y más en general de la elite, hacia los años setenta se advierte una inflexión respecto a su comportamiento tardicional, derivada tanto de la inquietud provocada por una "escasez" circunstancial cuanto de la toma de conciencia de la peligrosidad de estos sectores segregados de la sociedad urbana.
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