Cuán equivocada es la ecología de los filósofos /

Tiempo atrás recibí una invitación desde América en la cual se me solicitaba una contribución para un número monográfico de la revista Telos dedicado a “Ecología, filosofía y política”. "Pensamos", así señalaba la carta, "que podría estar interesado en el debate recientemente surgido sobre las conse...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor principal: Fayerabend, Paul
Formato: Analitica de revista
Lenguaje:español
Publicado: Santiago, Chile Universidad Bolivariana 2001
Materias:

MARC

LEADER 00000cab a2200000 a 4500
001 037127
003 UAHC_CL
005 20170803124110.0
008 091021b2001 cl 000 spa
040 |a UAHC_CL  |c UAHC_CL  |d UAHC_CL 
100 1 |a Fayerabend, Paul 
245 1 0 |a Cuán equivocada es la ecología de los filósofos /  |c Paul Fayerabend. 
260 |b Universidad Bolivariana  |a Santiago, Chile  |c 2001 
300 |a p. 379-388 
500 |a En: Polis. Revista de la Universidad Bolivariana. Vol. I, no. 1, 2001. pp. 379-388. ISSN: 0717-6554. 
520 |a Tiempo atrás recibí una invitación desde América en la cual se me solicitaba una contribución para un número monográfico de la revista Telos dedicado a “Ecología, filosofía y política”. "Pensamos", así señalaba la carta, "que podría estar interesado en el debate recientemente surgido sobre las consecuencias e implicaciones del factor ecológico en la teoría de la ciencia". Mi primera intención fue declinar la invitación, considerando que mi interés por las implicaciones de un objeto absolutamente tedioso y monótono como la epistemología es bastante marginal, aunque no siempre haya sido así. Pero, posteriormente, reflexionándolo bien, me di cuenta que el camino de un movimiento fundamental e importante como el ecologista, no debería ser obstaculizado por el infructífero y estéril debate académico. El problema ambiental tan cercano a nosotros, palpable en primera persona, urgente: exige una solución, ¿y sucede así? Si me invitan a participar en una discusión sobre "la implicancia ecológica en la teoría de la ciencia". Y si además, no son barones académicos los que invitan a tal debate, sino que intelectuales comprometidos, los cuales probablemente no han puesto jamás la nariz fuera del propio oficio. Esta fue al menos la impresión que me provocó la siguiente respuesta. 
520 |a Tiempo atr·s recibÌ una invitaciÛn desde AmÈrica en la cual se me solicitaba una contribuciÛn para un n˙mero monogr·fico de la revista Telos dedicado a ìEcologÌa, filosofÌa y polÌticaî. "Pensamos", asÌ seÒalaba la carta, "que podrÌa estar interesado en el debate recientemente surgido sobre las consecuencias e implicaciones del factor ecolÛgico en la teorÌa de la ciencia". Mi primera intenciÛn fue declinar la invitaciÛn, considerando que mi interÈs por las implicaciones de un objeto absolutamente tedioso y monÛtono como la epistemologÌa es bastante marginal, aunque no siempre haya sido asÌ. Pero, posteriormente, reflexion·ndolo bien, me di cuenta que el camino de un movimiento fundamental e importante como el ecologista, no deberÌa ser obstaculizado por el infructÌfero y estÈril debate acadÈmico. El problema ambiental tan cercano a nosotros, palpable en primera persona, urgente: exige una soluciÛn, øy sucede asÌ? Si me invitan a participar en una discusiÛn sobre "la implicancia ecolÛgica en la teorÌa de la ciencia". Y si adem·s, no son barones acadÈmicos los que invitan a tal debate, sino que intelectuales comprometidos, los cuales probablemente no han puesto jam·s la nariz fuera del propio oficio. Esta fue al menos la impresiÛn que me provocÛ la siguiente respuesta. 
520 |a Tiempo atr·s recibÌ una invitaciÛn desde AmÈrica en la cual se me solicitaba una contribuciÛn para un número monogr·fico de la revista Telos dedicado a ìEcologÌa, filosofÌa y polÌticaî. "Pensamos", asÌ seÒalaba la carta, "que podrÌa estar interesado en el debate recientemente surgido sobre las consecuencias e implicaciones del factor ecolÛgico en la teorÌa de la ciencia". Mi primera intenciÛn fue declinar la invitaciÛn, considerando que mi interÈs por las implicaciones de un objeto absolutamente tedioso y monÛtono como la epistemologÌa es bastante marginal, aunque no siempre haya sido asÌ. Pero, posteriormente, reflexion·ndolo bien, me di cuenta que el camino de un movimiento fundamental e importante como el ecologista, no deberÌa ser obstaculizado por el infructÌfero y estÈril debate acadÈmico. El problema ambiental tan cercano a nosotros, palpable en primera persona, urgente: exige una soluciÛn, øy sucede asÌ? Si me invitan a participar en una discusiÛn sobre "la implicancia ecolÛgica en la teorÌa de la ciencia". Y si adem·s, no son barones acadÈmicos los que invitan a tal debate, sino que intelectuales comprometidos, los cuales probablemente no han puesto jam·s la nariz fuera del propio oficio. Esta fue al menos la impresiÛn que me provocÛ la siguiente respuesta. 
650 4 |a FILOSOFOS 
650 4 |a ECOLOGIA 
759 |a PP103 
773 0 |t Polis : Revista de la Universidad Bolivariana.  |w 037122 
900 |a POLIS-01/01 
942 |c REVA 
952 |0 0  |1 0  |4 0  |6 POLIS_01_01_000000000000000  |7 0  |8 General  |9 71047  |a BC  |b BC  |c General  |d 2017-08-03  |l 0  |o POLIS-01/01  |p FICTICIO5213  |r 2019-01-08 00:00:00  |t 1  |w 2017-08-03  |y REVA 
999 |c 37127  |d 37127