| Sumario: | En referencia a una cultura de las desigualdades, planteo en este texto que la cuestión de la desigualdad no incumbe sólo al ámbito netamente socioeconómico y a las políticas sociales, sino que remite a las orientaciones profundas de la sociedad. Lo cultural representa a la vez un terreno (por analogía con la agronomía) productor de estructuras y condiciones desiguales, y un conjunto de representaciones y discursos que les sirven de soporte simbólico. En otras palabras, una concepción no igualitaria inducirá una nueva manera de conformar el mundo y ordenar las relaciones entre los hombres. Los poseedores de esa concepción, los que la transmiten activamente, serían los ganadores de una economía "globalizada", o aquellos que Robert Reich (1997) califica de "manipuladores de símbolos".
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