| Sumario: | Lo que mueve a un artista americano, a escribir a un escritor literario a expresarse, entraña un impulso de carácter irrefrenable, determinado por la imperiosa necesidad de revelar lo que somos. Si pertenecemos a un mundo nuevo, su novedad, claro, hay que darla a conocer, a fortioti, exultándola. El proceso narrativo americano, a nuestro modo de ver, se ha constituido y desarrollado en función de tal imperativo categórico.\Y no podía ser de otro modo. Nuestra literatura es continuación inmediata y necesaria amplificación de un hecho famoso: el descubrimiento del Nuevo Mundo y de su precoz criatura americana. Así que arranca de allí, del deliberado propósito de contribuir, ininterrumpidamente, a la recepción de cierta esencia americana indescriptible. ¿Hay algo más importante de ver que el ser que existe?
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