| Sumario: | Este artículo propone que, en la Costa Rica de la primera mitas del siglo XX, la inserción creciente de los votantes populares en las campañas electorales, y la competencia cada vez más intensa entre los partidos, fueron dos procesos que se alimentaron mutuamente. Tal dinamismo fue la base de un ciclo electoral caracterizado, a corto plazo, por un manejo gubernamental del gasto público muy influido por caracterizaciones electorales; y a largo plazo, por una tendencia a aumentar el gasto social en detrimento, sobre todo, del gasto militar y policiaco. A la luz de esta conclusión, se reconsideran los planteamientos inspirados por la teoría de Barrington-Moore, con base en los cuales se suele explicar el origen de la democracia costarricense como producto único o esencialmente de su "singular" estructura social, sin prestar atención a los factores y procesos institucionales.
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