| Sumario: | Luego de cuatro años de Carrera, decido hacer un alto en ella para viajar a la isla de Juan Fernández, que en ese momento era un lugar desconocido y atrayente para mí. A mi llegada a la isla me propuse llevar la danza hacia la comunidad y comencé a dar clases en el único colegio existente, las alumnas pertenecían a 7º y 8º año lo que me permitió explorar una nueva etapa en mi vida porque era la primera vez que daba clases de danza a alguien. Este paréntesis pleno de nuevas experiencias personales fue también enriquecedor en mi formación profesional, porque me hizo crecer y aplicar mis conocimientos y aptitudes como coreógrafa, ya que tuve que componer para las alumnas distintas coreografías presentadas en los actos más importantes dentro de la isla, y no solo compuse para mis alumnas si no que, además, poco a poco comenzó a crecer el interés de bailar por parte de las mamás, quiénes motivadas por un interés de realizar actividades alternativas a sus quehaceres diarios y domésticos, me pedían que les creara alguna coreografía para poder también participar en los actos.
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