| Sumario: | La niñez, como concepto social, ha evolucionado a medida que han cambiado las sociedades y los valores que las inspiran. Los niños y niñas, reciente y pausadamente, han adquirido legitimidad en la sociedad y han ido poco a poco transformándose en personas con derechos y en actores sociales relevantes; pese a que, en otros tiempos existieron trabas jurídicas, culturales y sociales que permitieron la existencia de grupos humanos, como la infancia, excluidos del goce de libertad, igualdad y dignidad humana (UNICEF, 2004). Este profundo proceso de legitimación y reconocimiento de los derechos de la infancia, que se enmarca en la llamada tercera generación de derechos humanos, se constituye un hito en la historia de la humanidad y se expresó en la aprobación de la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño (en adelante CDN), en 1989, por la Asamblea General de las Naciones Unidas (Gobierno de Chile y MINJU; 2004 (a)). A partir de ese entonces, este instrumento pasa a ser el único código universal, legalmente obligatorio, que describe una gama de derechos y, a su vez, estable las normas básicas para el bienestar de los niños y niñas en las diferentes etapas de su desarrollo.
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