| Sumario: | La escasa participación electoral, la alta desaprobación hacia autoridades, instituciones públicas y partidos políticos son manifestaciones claras de una crisis de representatividad y desafección política que hoy atraviesa el país y la sociedad civil. Según datos de la Encuesta Nacional Bicentenario de la Universidad Católica, 2017, acerca del estado de la sociedad chilena, la confianza ciudadana hacia las instituciones estaría pasando por un nivel crítico, solamente el 4 por ciento confía en el Gobierno, el 1 por ciento en el Congreso y otro 1 por ciento lo haría en los partidos políticos, reflejándose de manera sostenida en los mínimos niveles de participación ciudadana en los procesos electorales periodo tras periodo. Existen innumerables factores que podrían explicar la alta abstención y la desafección ciudadana hacia los procesos políticos formales, según plantea Garay Brito, 2016, estos elementos sumados, solo evidenciarían la falta de mecanismos normativos y de espacios participativos a nivel institucional para que los actores puedan ejercer un rol deliberante en las políticas públicas y en las decisiones que toman las autoridades, si se toma en cuenta la elevada adhesión hacia los movimientos sociales.
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