| Sumario: | En 1968 el Movimiento estudiantil en la Ciudad de México, muy probablemente el acontecimiento social, cultural y político más connotado de la segunda mitad del siglo XX mexicano, rechaza el autoritarismo del presidente Gustavo Díaz Ordaz, vigoriza el medio urbano, renueva a la izquierda y a los sectores que buscan la democracia y, en lo básico, concluye, trágicamente, el 2 de octubre en la Plaza de las Tres Culturas. Surge entonces el 68, el término que reúne la suma de acontecimientos, la matanza de Tlatelolco, los pronunciamientos y las actitudes de cientos de miles de estudiantes, y las torpezas y vilezas de los “Poderes de la Unión” y sus aliados en los medios informativos y en el empresariado. Cuarenta años después, el 68, en medio de un reconocimiento irrefutable de toda índole, transparenta su contenido esencial: el fenómeno contradictorio cuya dimensión ética y moral enaltece a una generación y también, en grados variables, influye en las siguientes. Carlos Monsiváis hace el iluminador relato de las semanas cuando, entre marchas, mítines, errores, sectarismos, proezas individuales y colectivas y tomas de conciencia, un movimiento no sólo estudiantil defiende los derechos humanos, prepara el advenimiento de la sociedad civil, amplía los horizontes culturales y le da forma a otro modelo de comportamiento.
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