| Sumario: | El siglo XXI es una era aventajada en relación a muchos ámbitos, sobre todo en lo referente a nuevas tecnologías, las cuales hacen que el mundo avance vertiginosamente, así también se promueve cada vez más la libertad de expresión y la democracia, experimentándose sociedades menos reprimidas y menos rígidas. Sin embargo, en materia de género y sexualidad la sociedad chilena sigue siendo conservadora, con marcados estereotipos que la delimitan y forjan culturalmente, lo que se ve reflejado en la concepción que se tiene de ser hombre y ser mujer, fundamentada en la diferenciación biológica de éstos. Estas representaciones sociales de género están arraigadas en la sociedad chilena y se han construido en base al determinismo biológico de los sujetos. Diferencias asociadas a jerarquías de género, asumidas y comprendidas como inherentes a la naturaleza del sexo, las que hoy se definen como desigualdades (PNUD, 2017). Actualmente se observa una apertura incipiente en la construcción del género y la sexualidad, impulsada por las nuevas generaciones, a raíz de movimientos feministas y sociales que se han manifestado y acrecentado en las últimas décadas.
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