| Sumario: | La llegada de la pandemia en marzo de 2020 aceleró la digitalización de la educación en Chile, con millones de estudiantes pasando de las aulas adicionales a las clases en línea. Sin embargo, este cambio abrupto también puso de manifiesto las disparidades en el acceso a la tecnología e internet, exacerbando las brechas sociales. Además, la transición a la educación en línea generó ansiedad y preocupación entre los jóvenes, quienes se vieron obligados a adaptarse rápidamente a un entorno educativo virtual. Esto ha traído consigo beneficios y complicaciones que amenazan la conexión entre la vida online y offline. Actualmente, observamos las consecuencias que la tecnología tiene en el hogar, en el trabajo y durante el transporte; este fenómeno ha estado ocurriendo desde hace algún tiempo y se ha acentuado aún más durante y después de la pandemia. Todo esto ha llevado a un aumento en la exposición a interacciones en el ciberespacio sin un control necesario y adecuado. Aunque la tecnología, especialmente internet, ofrece numerosas y diversas ventajas para la comunicación, el aprendizaje y el entretenimiento, también conlleva riesgos significativos, como el ciberacoso, la explotación sexual en internet y la propagación de desinformación.
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