| Sumario: | Este trabajo parte de una inquietud muy particular de la investigadora. Cuando llegué a Chile de vuelta del exilio, me encontré con un país muy distinto en muchos aspectos al que yo dejé. Pero fue uno de esos aspectos el que me llamó más la atención, precisamente porque decía relación con lo que yo también había vivido. Chile era un país en el cual, si uno veía a un/a extranjero/a, este era generalmente europeo o gringo. Sin embargo, a mediados de los años 90, era más frecuente encontrar peruanos y peruanas, también colombianos y colombianas y, con el tiempo, se hizo notoria la llegada de haitianos y haitianas, y últimamente venezolanos y venezolanas. Así fue variando el panorama y, sin duda, la realidad de la migración hacia Chile había cambiado, comenzando a aumentar de forma exponencial.
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