| Sumario: | A partir de los extensos períodos de cuarentena obligatoria en distintos países del mundo, producto de la pandemia de COVID-19 que afectó a la mayoría de la población mundial en distintos niveles durante los años 2019 y 2020, la virtualidad se presentó como una solución frente al aislamiento y la distancia social que nos proponían estos encierros obligatorios, permitiendo salvar estas vallas y de esta manera continuar con algunas actividades socialmente relevantes, como es el caso del trabajo (y en consecuencia la producción), la educación (y así evitar la interrupción de las trayectorias educativas), y los vínculos familiares, sociales y afectivos entre otros, ”salvaguardando” así la mantención de diversas dimensiones de interacción social mediante la herramienta de la virtualidad.
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