| Sumario: | La lógica individualista y antropocéntrica que sostiene al sistema económico contemporáneo ha impactado profundamente en el bienestar psicoafectivo de las comunidades, debilitando los vínculos de colaboración, interdependencia y apoyo mutuo esenciales para el desarrollo psicocomunitario. Este estudio cualitativo se sitúa en la comuna de La Higuera, Región de Coquimbo, y se orienta a explorar las significaciones y resignificaciones psicocomunitarias en torno a las relaciones multiespecie, entendidas como entramados afectivos y éticos que vinculan a las personas con su entorno natural y con otras formas de vida. Desde un enfoque sistémico, una perspectiva ambiental-comunitaria y una sensibilidad inspirada en la Biología Cultural, el estudio se desarrolla a través de observación participante, entrevistas en profundidad y registros de experiencia situada. Se incorpora, además, una mirada crítica al paradigma moderno, visibilizando las tensiones entre las prácticas comunitarias y sus lógicas extractivistas que amenazan el equilibrio ecosistémico y emocional del territorio. Los hallazgos revelan que la comunidad construye su identidad, resistencia y sentido de bienestar colectivo desde relaciones interdependientes con el mar, el desierto, la flora y la fauna visible y no visible, así como desde memorias territoriales que integran lo humano y lo no humano como una misma trama de vida. Estas relaciones aparecen como fuente de salud comunitaria, refugio afectivo frente al daño socioambiental y base para una ética del cuidado más allá del paradigma humano-céntrico. El estudio propone así una comprensión expandida del desarrollo psicocomunitario, que reconoce la dimensión bio-relacional de los procesos colectivos, el valor del saber situado, y la necesidad de cohabitar con otras formas de vida desde el respeto, la escucha y la corresponsabilidad.
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