| Sumario: | La situación de calle constituye un desafío social complejo que no solo afecta la estabilidad material de las personas, sino que también impacta profundamente su bienestar emocional y su capacidad para establecer vínculos afectivos significativos. Aunque los programas sociales han avanzado en la provisión de servicios básicos y en la restitución de derechos, existe una insuficiencia notable en la atención de la dimensión emocional y afectiva de quienes viven en la calle. Esta carencia se refleja en la persistencia de estigmas sociales y dinámicas de exclusión que dificultan la reconstrucción de redes de apoyo y la integración social plena. En este contexto, resulta imprescindible desarrollar estrategias innovadoras que prioricen la creación de vínculos afectivos alternativos a los lazos familiares tradicionales, fomentando redes de apoyo que contribuyan a la recuperación emocional y social de estas personas. La presente investigación aborda esta problemática desde una perspectiva integral, desglosando el análisis en cuatro dimensiones fundamentales que permitirán comprender las barreras emocionales y sociales, identificar modelos de intervención efectivos, aprovechar los espacios comunitarios como catalizadores de vínculos y evaluar el impacto de las estrategias implementadas. Así, se busca aportar a la construcción de intervenciones más humanas, inclusivas y sostenibles para las personas en situación de calle.
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