| Sumario: | Se ha considerado que las prácticas religiosas templarias es un atributo de las sociedades complejas de
los Andes nucleares. Recientes excavaciones en la puna de Atacama, hacia el occidente del centrosur andino, han expuesto un templete bajo un montículo estratificado, datado en los 900-400 años
a. C. Sus indicadores ritualísticos —inhumaciones de neonatos humanos, estructuras con petroglifos,
ofrendas en fosos, fogones y nichos empotrados en el muro perimetral—, se comparan con las
tradiciones religiosas sincrónicas de las tierras altas andinas. En este sentido, las evidencias de Tulán se
vinculan con la emergencia de complejidad durante el Arcaico Tardío y su consolidación en la próxima
fase Tilocalar del Formativo Temprano (1400-400 a. C.). Comparte con el ceremonialismo Wankarani,
del altiplano meridional, la presencia de estructuras y depósitos monticulares constituidos de fogones,
desechos de camélidos y patrones de descarte doméstico-ceremoniales.
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