De la hacienda a la nueva ruralidad. La reforma agraria de Chile

En el transcurso de una generación, el mundo rural chileno pasó de cuatro siglos de predominio y hegemonía nacional del sistema-hacienda, de servilismo señorial obligado, a una distinta ruralidad, en que quienes la integran alcanzan una cierta igualdad de derechos con los de la población urbana, has...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor principal: Calderón, Carlos
Formato: Online
Lenguaje:español
Publicado: Universidad Academia de Humanismo Cristiano, Instituto de Humanidades 2024
Acceso en línea:https://revistas.academia.cl/index.php/academia/article/view/2812
Descripción
Sumario:En el transcurso de una generación, el mundo rural chileno pasó de cuatro siglos de predominio y hegemonía nacional del sistema-hacienda, de servilismo señorial obligado, a una distinta ruralidad, en que quienes la integran alcanzan una cierta igualdad de derechos con los de la población urbana, hasta ahora insuficientes, pero, al menos, no inferiores a los de las y los ciudadanos urbanos ‘normales’, aquellos sin privilegios de casta o dinero. Ello se debió, principalmente, al proceso de Reforma Agraria (1962-1973), que quebró la estructura latifundio-minifundio y, con ésto, la relación hacendado-inquilino, generándose una distinta estructura de propiedad fundiaria la que luego, con la ContraReforma de la Dictadura (1973-1990), derivará en una reasignación de la propiedad, con ésto en un mercado de tierras, y con ello, en la profundización y aceleramiento del desarrollo frutícola y forestal de exportación iniciado en Democracia.   Todo esto, en el marco de las distintos enfoques teóricos y políticos sobre cómo avanzar en materia de modernización y/o desarrollo rural, según los casos, que acompañaron, antecedieron o siguieron a los respectivos procesos políticos, económicos y sociales de cambio, restauración, reforma, contrareforma o refundación; los que dieron origen, a contar del retorno a la Democracia (1990 en adelante), a una ruralidad muy diferente a la hacendal previa a la Reforma Agraria, mucho más diversa en actividades, sectores y actores; aún en proceso de conformación y constitución, y tensionada a la vez que dinamizada por los nuevos desafíos globales de estos tiempos y los por venir. Una distinta o nueva ruralidad, diferente a la hacendal, pero mejor que ella, al menos en materia de igualdad en dignidad y derechos de la población rural y, con ésto, de la de todo el País.