| Sumario: | En teoría, la formación del profesorado debiera gozar de una buena aceptación entre el profesorado; en la práctica, la realidad de los hechos es diferente. Son muchos los factores que lo explican y que hacen difícil alterar los desencuentros existentes entre una buena parte del profesorado y la participación individual y colegiada en actividades de desarrollo profesional. Sería preciso un mayor reconocimiento del valor de la formación como algo imprescindible para afrontar mejor los actuales desafíos de la educación y de la profesión docente, contar con condiciones del puesto de trabajo más favorables que las actuales y, seguramente, asumir que eso de tener que aprender sin tregua el modo de pensar y ejercer como docentes, es tanto un derecho como un deber de todo el profesorado. Por supuesto, la\existencia y el desarrollo de una formación de calidad también es algo esencial.
|