El Test de Turing : Dos mitos, un dogma /
Este artículo analiza el Test de Turing, uno de los métodos más famosos y controvertidos para evaluar la existencia de vida mental en la Filosofía de la Mente, revelando dos mitos filosóficos comúnmente aceptados y criticando su dogma. En primer lugar, se muestra por qué Turing nunca propuso una def...
| Autor principal: | |
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| Formato: | Analitica de revista |
| Lenguaje: | español |
| Publicado: |
Santiago, Chile
Universidad de Chile
2007
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| Materias: | |
| Acceso en línea: | Acceso electrónico al documento |
| Sumario: | Este artículo analiza el Test de Turing, uno de los métodos más famosos y controvertidos para evaluar la existencia de vida mental en la Filosofía de la Mente, revelando dos mitos filosóficos comúnmente aceptados y criticando su dogma. En primer lugar, se muestra por qué Turing nunca propuso una definición de inteligencia. En segundo lugar, se refuta que el Test de Turing involucre condiciones necesarias o suficientes para la inteligencia. En tercer lugar, teniendo presente el objetivo y el tipo de evidencia que recopila, se considera si el Test de Turing cuenta como un experimento científico a la luz de la concepción de Fodor. Finalmente, se argumenta que Turing simpatiza con una forma de Conductismo, confundiendo la simulación -un proceso epistémico que, gobernado por la verosimilitud, es eficaz cuando alguien es causado a creer que el computador es inteligente- con la duplicación de la inteligencia en cuanto propiedad, lo que ocurre a nivel ontológico. Tal confusión implica un dogma y explica por qué, a pesar de haber sido propuesto como una solución final a la problemática de si las máquinas programadas piensan, el Test de Turing ha tenido precisamente el efecto contrario en más de cinco décadas, estimulando el debate filosófico en torno a la naturaleza de lo mental. Este artÌculo analiza el Test de Turing, uno de los mÈtodos m·s famosos y controvertidos para evaluar la existencia de vida mental en la FilosofÌa de la Mente, revelando dos mitos filosÛficos comúnmente aceptados y criticando su dogma. En primer lugar, se muestra por quÈ Turing nunca propuso una definiciÛn de inteligencia. En segundo lugar, se refuta que el Test de Turing involucre condiciones necesarias o suficientes para la inteligencia. En tercer lugar, teniendo presente el objetivo y el tipo de evidencia que recopila, se considera si el Test de Turing cuenta como un experimento cientÌfico a la luz de la concepciÛn de Fodor. Finalmente, se argumenta que Turing simpatiza con una forma de Conductismo, confundiendo la simulaciÛn -un proceso epistÈmico que, gobernado por la verosimilitud, es eficaz cuando alguien es causado a creer que el computador es inteligente- con la duplicaciÛn de la inteligencia en cuanto propiedad, lo que ocurre a nivel ontolÛgico. Tal confusiÛn implica un dogma y explica por quÈ, a pesar de haber sido propuesto como una soluciÛn final a la problem·tica de si las m·quinas programadas piensan, el Test de Turing ha tenido precisamente el efecto contrario en m·s de cinco dÈcadas, estimulando el debate filosÛfico en torno a la naturaleza de lo mental. |
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| Notas: | En: Revista de filosofía, no. 63, 2007. p. 37-53. ISSN 00348236. En: Revista de filosofía, no. 63, 2007. p. 37-53. ISSN 00348236. |
| Descripción Física: | pp. 37-53 |