| Sumario: | Santiago Barreta, portador de todos los elementos de poder de una sociedad masculina, la cual lo faculta para ejercer su poder sobre cuerpos inferiorizados y desplazados, siendo estos el de sus propias hijas, quien sin ningún pudor, logra aseverar en ocasiones, según Juana Putiel, que el deber lo mandaba a enseñar a sus hijas lo que después con otros iban a conocer. Así explica de forma tasita el título del capítulo, establecido de forma metafórica como los demonios de Santiago Barreta, el cual encarna sutilmente todos los constructos ideológicos socio-masculinos, obsesionados por el control material, simbólico y subjetivo de los cuerpos, siendo los principales discursos que facultaban una sociedad patriarcal, basada en la relaciones de poder, ejerciendo violencia y control, en este caso de la forma más expresiva, bajo el abuso e invasión de cuerpos infantiles.
|