| Sumario: | Habitar la ciudad y vincularse con ella, implica entre otras cosas generar patrones de comportamiento que dan forma a un determinado modo de producir espacialidad. La dimensión sociopolítica del espacio, probablemente, este presente de manera permanente en los modos habitarla. En este sentido, es necesario comprender espacio político como un modo de habitar, y habitar como modo de relacionarse con el mundo, más allá de lo meramente residencial. El habitar no es una práctica estática, así como tampoco los espacios socio políticos lo son sino que muy por el contrario, se ve dinamizada por contextos mayores, por entramados sociales que se ven modificados según las exigencias del propio tiempo; en definitiva, responde a lógicas de respuesta a lo que la realidad misma presenta, aunque por otra parte, se reconozca que la realidad misma, entendida como todo sistema de acciones y objetos, que conforman un contexto, se ve influenciada por las prácticas del mismo habitar, es decir, es una relación dialéctica, de permanente interdependencia, en donde la realidad se transforma con las prácticas, y las prácticas se transforman según se presente un determinado contexto, el cual siempre es fruto de un proceso espacio temporal.
|