| Sumario: | El arte siempre ha sido parte de nuestra vida, desde las tradiciones indígenas hasta el lenguaje contemporáneo actual, una evolución de la mano de la interpretación; como es en el caso de la danza la cual comienza a ser cada vez más humana, se sentía la necesidad de poder expresar sus sentimientos, emociones, anhelos y conflictos, a través de obras o manifestaciones artísticas. El siglo XIX está marcado por ser un periodo de revoluciones y manifestaciones, la sociedad comienza a luchar por la libertad e igualdad, “el arte sustituye con frecuencia su antiguo papel de fiel y sumiso vehículo de las elites inamovibles por el de voz contradictoria e imprevisible y crítica de diversos individuos, subculturas y grupos de intereses” (Eisenman, Crow, 2001, p.8). El arte comenzó a tener constantes quiebres a medida que iba avanzando la sociedad, en primera instancia se tiene el quiebre del ballet con el modernismo, para luego este ser trasladado por la danza contemporánea. Estamos sujetos a constantes cambios que traen consigo distintas formas de ver y desarrollar la danza, todas con sus propias maneras de expresar o interpretar.
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