| Sumario: | La música, como manifestación cultural y artística, ha jugado un papel central en el desarrollo humano a lo largo de la historia. En el contexto educativo, la enseñanza de la música no solo se limita a la transmisión de conocimientos técnicos sobre notas, ritmos y armonías, sino que tiene la capacidad de influir en el desarrollo emocional, cognitivo y social de los estudiantes. En Chile, al igual que en muchas partes del mundo, la educación musical ha sido tradicionalmente estructurada alrededor de un currículo que prioriza el conocimiento formal y académico de la música, lo que a veces genera una desconexión entre los contenidos propuestos y los intereses personales de los estudiantes. Esta situación plantea un desafío fundamental para la educación musical: ¿cómo hacer que el aprendizaje de la música sea más relevante, atractivo y significativo para los estudiantes? Una posible respuesta se encuentra en considerar el gusto musical de los estudiantes como un recurso pedagógico clave para lograr estos objetivos.
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