| Sumario: | El autor argumenta en torno a la necesidad de hacer explícito el interés ético-político que orienta a toda teoría práctica educativa, pues las teorías responden a valoraciones y propósitos humanos a tradiciones históricas culturales a las que pertenecemos, y a contextos socio - políticos en los que estamos situados. Como educadores comprometidos con una educación emancipadora necesitamos teorías comprensivas, abiertas, complejas, de carácter hermeneútico, ético - político, científico, crítico y con implicaciones emancipadoras, es, a partir de una crítica de su situación histórica cultural, social y política y de la explicitación de la ontología o sobre la complejidad de la psique humana. Dentro de ese marco general, las teorías psicológicas tienen que ser elaboradas a diversos nivel de concresión hasta llegar a las más concretas, que tienen que elaborar los practicantes educativas, que tienen que elaborar los practicantes educativos mismos para cuidar del ser humano particular con y para el cual trabajan.
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