| Sumario: | El proceso educativo se ve influenciado por el entorno y este, a su vez, es afectado y generado por las decisiones que se toman en el ámbito político y socio- económico. Si se ve desde este punto, hay una relación entre el duopolio que controla el Estado y las políticas públicas, lo que repercute en la distribución de ingresos y valores. La educación, considerada como política social, no escapa de esta realidad. La distribución de conocimiento tiene estrecha relación con la economía y la situación política; responde a una necesidad hegemónica de generar ciertos comportamientos coherentes a los intereses de este modelo. Los contenidos y las formas dependen de este contexto y las modificaciones que se hagan en ellos también se condicionan por los cambios que surjan en la sociedad, de los acuerdos y rupturas que existan entre el orden socioeconómico y la política educativa. Es bajo esta situación que se evidencia su carácter hegemónico, pues el contexto socioeconómico y político que ampara el proceso educativo define los parámetros de cultura: los conocimientos, sentimientos y evaluaciones pertinentes que la educación debe encausar hacia este objetivo político que es “construir sociedad”.
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