| Sumario: | Cuatro décadas de investigación en el campo de las Ciencias de la Educación, y más específicamente en el ámbito del aprendizaje y la enseñanza de la historia permiten sostener que pensar históricamente es, en sí mismo, contraintuitivo (Castorina & et al, 2007; Lee, 2005; Voss y Carretero, 2000; Wineburg, 2001). Una de las razones reside en que entender la historia requiere de la comprensión de conceptos y procesos que no tienen su correlato en el presente. Sus dimensiones no pueden ser experimentadas directamente (como si sucede por ejemplo, con el conocimiento físico), y necesariamente deben ser inferidas. A ello se suma que los conceptos sociales e históricos poseen una naturaleza mayormente compleja de lo que en verdad se sostiene en numerosos ámbitos, incluso en el de la enseñanza.
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