| Sumario: | En los últimos años se observa un creciente interés entre diversos investigadores en el campo de la educación quienes se dirigen a concientizar sobre la necesidad imperante de introducir una nueva dirección en la planeación, administración y evaluación del acto educativo. Lo anterior, fundamentado en que el actual sistema de educación no cumple satisfactoriamente su cometido, debido a que los estudiantes cada día almacenan más información y en forma mecánica la reproducen, sin llegar a la adquisición y desarrollo de habilidades o estrategias que les permitan transferir sus conocimientos en la resolución de problemas académicos y de situaciones en su vida cotidiana. Considerando lo anterior, creemos firmemente que el pensamiento humano no debiera concebirse en forma reduccionista como la capacidad de almacenar información, ignorándose su potencialidad de procesamiento y transformación; la cognición puede y debe cumplir ambas funciones: organizar y almacenar información y de esta forma transformarla en la generación de nuevos productos, lográndose de forma efectiva un aprendizaje. Así es que creemos necesaria una educación cuyos cimientos para el logro de los aprendizajes se construyan en la interacción con el otro a través de un trabajo interdisciplinario con insumos y relaciones humanas, con significado compartido por los miembros del grupo, logrado a partir del reconocimiento y valoración del contexto en que están insertos y se desarrollan cada niño y niña.
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